Chichicastenango

Foto: Pedro Szekely

Foto: Pedro Szekely

     El mercado de Chichicastenango se va recogiendo lento. Despacio se descuelgan las máscaras y los huipiles bordados. Ahora hay que cargarlo todo. A la espalda. Como los críos que acompañan a las madres y a las hermanas. Pesados bultos de mercancía doblan el espinazo castigado por la pobreza. Se acaba la ilusión de vender para comer, no más. Los cuerpos sucios del trajín dejarán la Plaza en su puro esqueleto de palos ennegrecidos.

    Ajenos a la retirada, los sacerdotes mayas balancean rítmicamente sus latas de incienso. Ellos solo miran a la Iglesia, posados en un manto de verdes hojas de pino. Hablando con sus dioses. Pidiendo por el pueblo maya, seguro. Como guardianes que, de a poquito, ven desarmar la resistencia de la Plaza.

     Con los sacos pesados, más grandes que sus propios cuerpos, van a guardar la esperanza, a mantenerla segura bajo sus techos de zinc oxidados. Hasta el próximo domingo. Entonces los quichés ocuparán de nuevo la Plaza y continuarán su guerra por la supervivencia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s